Hoy, 8 de marzo, no solo conmemoramos la lucha de
quienes nos abrieron camino. Sino que también honramos a todas las mujeres
llenas de valentía y convicción frente a una exclusión que durante siglos
intentó silenciar el ingenio femenino.
Hoy también celebramos que la ingeniería y la ciencia están cambiando. Aún se piensa que las mujeres somos "nuevas" en el STEM, pero la realidad, es que siempre hemos estado ahí. Las mujeres están en el núcleo de la innovación desde el inicio, aunque muchas veces desde las sombras debido a injusticias y prejuicios de la sociedad.
Desde Ada Lovelace, quien en el siglo XIX escribió el primer algoritmo para una máquina, hasta las "Calculadoras Humanas" de la NASA como Katherine Johnson, cuya precisión matemática fue el motor que puso al hombre en la Luna. No podemos olvidar a Margaret Hamilton, quien con su código evitó un desastre en el Apolo 11, demostrando que el software era el alma de la misión. Y por supuesto, Judy Sullivan quien como Ingeniera Biomédica logro monitorear la salud del hombre mientras estaba en la luna.
No podemos hablar de historia STEM sin mencionar a Hedy
Lamarr. A menudo recordada solo como una estrella de Hollywood, Hedy fue la
mente brillante que desarrolló el espectro ensanchado por salto de
frecuencia.
Durante décadas, su contribución técnica fue ignorada
o diluida bajo nombres masculinos en la industria militar, y no fue hasta mucho tiempo después que se le reconoció como la madre de las comunicaciones inalámbricas.
Hoy, cada vez que cualquiera de nosotros usa el Wi-Fi,
Bluetooth o GPS, estamos utilizando la ingeniería de Hedy. Ella luchó contra el
estigma de que una mujer "bella" no podía ser una ingeniera
brillante, abriendo el camino para que hoy nosotras no tengamos que elegir
entre nuestra identidad y nuestra capacidad técnica.
Durante décadas, las mujeres no solo enfrentaron la prohibición de entrar a las universidades o laboratorios, aquellas que lograban pasar estos límites veían cómo sus nombres eran borrados de la historia. El Efecto Matilda no es un mito, es la realidad de patentes y descubrimientos que terminaron en manos de hombres mientras ellas quedaban en el anonimato.
En Making STEM Girly, creemos fielmente que la
diversidad e inclusión en la sociedad no es un lujo ni algo trendy, es una necesidad
primordial. Hoy no tenemos que pedirle permiso a nadie para formar parte de estos espacios, hoy los lideramos por cada niña que sueña con alcanzar las estrellas

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